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jueves, 11 de mayo de 2017

Aunando robótica y curriculum: el gran reto educativo

Este año he tenido el gran honor de participar en las Segundas Jornadas Educativas sobre Robótica y Programación (JERP 2017) en un puesto privilegiado: impartiendo la conferencia inaugural. Mi intención, al pensar cómo orientar este reto era compartir con los participantes, docentes de todos los niveles educativos, todas las preguntas que me surgen al plantearme la enorme presencia en los dos o tres últimos años de la robótica en nuestro entorno. Y todo ello desde mi punto de vista, el de una persona con una trayectoria profesional de 20 años en torno a la robótica.

La pregunta ¿necesitamos robots en el aula? fue el comienzo de esta reflexión. No se trataba de plantear una pregunta retórica, sino un punto de partida para analizar la presencia de los robots en nuestra sociedad presente, las perspectivas en un futuro bastante próximo y las implicaciones que esta presencia tiene en la necesidad de llevar los robots al aula (y en cómo hacerlo).
Buceamos en el presente, en las fábricas donde hay una presencia muy importante de los robots, realizando tareas repetitivas, precisas, peligrosas. Vimos también ese presente más reciente con los robots colaborando con las personas en el entorno laboral, los llamados robots colaborativos. Robots que "se salen" de sus zonas cerradas de trabajo, para incorporar capacidades que les permiten trabajar con humanos. Y por último analizamos los que se supone que serán los robots del futuro, los robots de servicio, que nos ayudarán en nuestras casas, calles, hospitales... Parece que los robots han venido ya y lo han hecho para quedarse. Y esto, además de hacer indispensable que toda la sociedad hable de robots, nos plantea una serie de retos (porque el cómo sí es importante).
En la segunda parte de la charla desgrané cinco puntos que he identificado como los 5 retos que a mi juicio son fundamentales en esta sociedad con robots que es ya presente. Y las preguntas que cada uno de esos retos abren sobre la educación y la sociedad.
El primero de los retos se refiere a la necesidad de estar atentos al entorno, de identificar lo que ocurre a nuestro alrededor, de constatar que la tecnología está presente en la vida de todos, también de los niños y niñas y que no podemos obviarla. Cerrar los ojos no vale, es necesario reconocerla e incorporarla para poder pasar de un modelo de "consumir tecnología" a un modelo de "crear con la tecnología".
El segundo reto es el que he llamado educar para lo desconocido. Nuestra sociedad, el trabajo, la forma de vida siempre está en evolución. Las profesiones desaparecen y aparecen otras nuevas pero en los últimos tiempos esto ocurre a un ritmo vertiginoso. Esto implica que muchas de las niñas y niños que hoy están en nuestras escuelas van a dedicarse a profesiones que aún no están inventadas y además cambiarán de ocupación varias veces durante sus vidas. Sin duda, esto hace fundamental la capacidad de reaprender, la creatividad, el trabajo en equipo, la comunicación, el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la adaptación… La robótica además, nos ayuda a trabajar todas estas habilidades en el aula.
Dice Silvia Leal "cuando me preguntan cómo veo el trabajo del futuro, no tengo ninguna duda, lo veo cargado de pasión porque lo contrario está condenado al fracaso". Este es nuestro tercer reto, el que he llamado (copiando la idea a mi amiga Mercedes Ruiz @londones) educar en proyectos de vida. Educar en la pasión de lo que uno hace.
Además esta sociedad con robots supondrá que todos tendremos que "saber" de robots, porque los equipos de desarrollo de robots cada vez son más multidisciplinares, porque muchas profesiones van a necesitar una "capa" robótica y porque se nos plantean cuestiones éticas y de normas como sociedad que son novedosas. Y todos tenemos que estar en ello, para no dejar fuera a nadie.
Y ese no dejar fuera a nadie es el último de los retos. Las cifras son elocuentes y preocupantes, desde los 80 ha disminuido el número de mujeres que estudian carreras tecnológicas. Para mí el objetivo no es que haya más mujeres porque sí, el objetivo es que no haya ninguna mujer talentosa, con pasión por la robótica o por las ciencias que se quede sin dedicarse a ello por culpa del estereotipo de género. Que nadie por ser hombre o mujer tenga más complicado dedicarse a aquello que es su pasión. Y además que los equipos de trabajo sean diversos. A mayor diversidad las soluciones son más creativas.
Para mejorar esto la solución hay que ponerla pronto, es a partir de la adolescencia cuando las chicas se empiezan a apartar de la tecnología. Y hay que analizar qué causa esto, porque ni las mujeres tenemos menos habilidad, ni la tecnología nos gusta menos. Es un problema complejo pero dentro de lo que dicen los expertos, he identificado tres causas: la amenaza del estereotipo, la falta de referentes y la tecnología sin emociones. Y lo bueno es que frente a estas tres causas tenemos margen de acción desde la educación. Podemos ser cuidadosos con nuestros mensajes, a veces sutiles provocados por ese sesgo que tenemos en la sociedad; podemos visibilizar el trabajo de las mujeres en ciencia y tecnología, las de antes y las de ahora; podemos plantear el aprendizaje de la ciencia y tecnología desde los proyectos con sentido, no desde la tecnología en sí misma.
No podía terminar sin agradecer la generosidad de tantas personas que nos han hecho posible trabajar con Arduino, con sensores, motores…, todas las personas que han creído en que el conocimiento o es libre y compartido o no aporta. Porque vamos "a hombros de gigantes" sin duda alguna.

sábado, 7 de marzo de 2015

8MRobotico

Cuando le pregunté a mi hija pequeña, Ada de 6 años, por qué pensaba ella que era importante que las niñas trabajasen con robots se lo pensó un buen rato. Y al final usó una frase de una de sus pelis favoritas, "Los Increíbles". Y me dijo "No dejéis que los hombres salven solos el mundo". Como siempre, porque los hijos son así, me dio mucho que pensar y desde entonces no he dejado de darle vueltas a su curiosa respuesta. Y todo el tiempo ha resonado en mi cabeza junto con una idea que digo siempre que hablo de este tema de mujeres y tecnología, no podemos permitirnos, como sociedad, prescindir del talento tecnológico de las mujeres. Puede que Ada estuviera diciéndome lo mismo que yo digo, usando las palabras de Elastic Girl, una superheroína.



Efectivamente, no podemos dejar el futuro, que pasa inevitablemente por la tecnología y la robótica, en manos solamente de la mitad de la población. Perdemos talento, ideas, energías, fuerza creadora... Para construir una sociedad mejor para todos es indispensable que todos participemos en el proceso, hombres y mujeres. Pero, hoy en día, aún nos pesan los estereotipos [1] , aún nos faltan figuras femeninas de referencia, aún hay padres y madres que preguntan si a las niñas les gustará la robótica, aún hay personas que creen que las cosas de las niñas son rosas [2], que las mujeres necesitamos la ayuda de Ken para resolver los problemas con los ordenadores [3]... Aún en España, donde las mujeres consiguen el 59% de todos los títulos universitarios, en ingeniería este porcentaje baja al 32% y en informática al 21% [4]. Aún hay mucho que hacer.

Como sociedad tenemos la responsabilidad de que cada uno de nuestros niños y cada una de nuestras niñas sea aquello que quiera, sin que ningún estereotipo de género les diga qué cosas son "de chicas" y cuáles "de chicos" y les corte sus alas de mariposa. Somos responsables de darles las herramientas y el entorno para que libremente construyan su proyecto de vida, el que sea, siempre que sea el suyo. Pero además necesitamos de la colaboración de todos para mejorar, no podemos perder a nadie por el camino. Una vez me preguntaron si era consciente de que entre los chavales que estaban en uno de los talleres de robótica a lo mejor estaba uno que en un futuro construiría un robot clave para la humanidad. Soy consciente, plenamente consciente de ello y especialmente en el caso de las chicas. Tal vez, una de estas niñas, a las que estamos dando la posibilidad de conocer, y por lo tanto de amar (porque nadie ama lo que ignora) la tecnología y la robótica, tal vez sea ella la que aporte una de las piezas clave de un robot que ayude a la humanidad. ¿Por qué no?


[1] http://www.scientificamerican.com/article/are-girls-bad-at-chess/
[2] http://www.theguardian.com/society/2015/feb/20/princess-awesome-gender-neutral-clothing-kickstarter?CMP=fb_gu
[3] http://www.dailydot.com/geek/barbie-engineer-book-girls-game-developers/
[4] http://politikon.es/2015/02/17/genero-educacion-y-la-brecha-de-las-carreras-tecnicas/

miércoles, 4 de marzo de 2015

Robots en la Escuela de Personas Adultas San Federico

Tengo una historia muy personal que contaros. Tiene que ver con la robótica y la tecnología, pero sobre todo, tiene que ver con personas. Y especialmente con mujeres mayores. Esas mujeres que tanto me han enseñado durante los años que he compartido y comparto con ellas, orgullosa de formar parte de la comunidad de la la Escuela de Personas Adultas San Federico. Nunca he visto yo tanto amor por aprender, esfuerzo y pasión como en las mujeres de esta escuela, un lugar, sin lugar a dudas, privilegiado por lo que en ella se vive.

En esta Escuela, así con mayúsculas, el viernes 16 de enero hicimos un taller de introducción a la robótica. Nunca habíamos hecho un taller para adultos y no sabíamos cómo iba a funcionar, aunque yo tenía la enorme tranquilidad de jugar en mi casa, y la seguridad de una audiencia ávida siempre por aprender cosas nuevas. Hablamos de robots, de cómo se habían introducido lentamente en nuestras vidas, de los hijos que tienen un aspirador robótico, de la lavadora que regula el lavado dependiendo de lo sucia que está la ropa, de los coches que aparcan solos... Y del futuro que es casi presente, con robots exploradores y robots cuidadores. Alguna quería uno ya para poder quedarse en casa y no tener que ir a una residencia. ¡Qué buena idea!, me dijeron. ¡Qué lujo contar con mujeres con mente tan abierta!


Y también construimos robots. Costó esfuerzo, para manos que han trabajado mucho y sufren de artrosis no es sencillo manejar los remaches y la herramienta. Pero a estas mujeres, la vida les ha dado perseverancia. Y lo conseguimos. Pusimos nuestros perros a caminar y como niñas jugamos con ellos.

 Este taller, tan especial para mi, me ha dado mucho que pensar. Es fundamental, es verdad, darle a las nuevas generaciones, a los más jóvenes, las herramientas que van a necesitar en el futuro. Tenemos que cuidar con esmero que las niñas tengan igualdad real de oportunidades, que puedan jugar con lo que ellas quieran, que no tengan el peso del papel de género, que ni por un momento duden de que la tecnología también es cosa de mujeres. Pero, gracias a este taller de la Escuela San Federico, también he entendido que es importante no olvidarnos de los más mayores. No dejar de lado a todas esas personas, mujeres en su mayoría que no han tenido acceso a la tecnología, a veces ni a la educación, pero que conservan toda la curiosidad de las niñas que fueron, las ganas enormes de aprender por el placer de hacerlo, por conocer, por saber más... También este mundo tecnológico es de ellas, también ellas van a ver los robots, también van a usarlos, también tienen derecho a saber qué pasa detrás de una puerta que se abre cuando nos ponemos delante, de una aspiradora que limpia la casa sola. Se acerca el 8 de marzo y yo no dejo de pensar en todas estas mujeres trabajadoras de las que está lleno el mundo, de mujeres de mente amplia y ojos abiertos para aprender. También los robots son para ellas . No las olvidemos.

martes, 10 de febrero de 2015

Mujeres y robots

La semana pasada una de las profesoras de robótica de nuestro equipo estuvo en el IES Miguel Catalán de Coslada en un encuentro alumnos de bachillerato hablando de los estudios de Ingeniería eléctrica y robótica.

Como ya sabéis aquellos que me conocéis, me preocupa mucho la baja presencia de mujeres en el ámbito de la tecnología. En el artículo "Ladies who hack" Jed Lipinksi describe cómo los prejuicios sociales apartan a las mujeres del entorno de programación. "Menos del 20% de los alumnos graduados en informática e ingeniería son mujeres, y prácticamente todas las grandes empresas tecnológicas están dirigidas por hombres".

No es un tema sencillo, pero sin duda, los expertos coinciden, la falta de referentes femeninos en este campo es una de las cuestiones clave. Por eso es importante, fundamental diría yo la visibilidad, que los más jóvenes vean mujeres liderando proyectos de robótica, mujeres estudiando ingeniería, informática; mujeres haciendo robots. En este sentido me llena de alegría la participación de una mujer ingeniera, en esta inciativa #avueltascon. Nada más elocuente que una mujer hablando a futuros y futuras ingenieras; nada más potente que ese ejemplo.

En esta línea os dejo aquí dos enlaces a dos listas de "25 mujeres en robótica que hay que conocer" que ha publicado Robohub con motivo del día de Ada Lovelace en 2013 y 2014.

Porque es importante que cada uno de nosotros sea aquello que quiera ser, independientemente de haber nacido hombre o mujer. Pero también, porque no podemos permitirnos el lujo de prescindir del gran potencial creativo y constructor del 50% de la población.

Gracias a Patricia y gracias al IES Miguel Catalán de Coslada por esta iniciativa.

Lía