miércoles, 14 de enero de 2015

Cocodrilos hambrientos

En nuestro anterior post hablábamos de exprimir los sensores de infrarrojos como si fueran limones. Pues aquí tenemos un poco más de ese jugo: unos cocodrilos hambrientos que persiguen a su alimento. Esta vez hemos colocado el sensor dentro de la boca, de manera que cuando nuestro cocodrilo detecta que hay algo dentro de su boca camina, como si persiguiese su alimento. Si no detecta nada se para.

Como es a costumbre en nuestras clases hemos terminado jugando. Esta vez han sido carreras de cocodrilos hambrientos. Cada participante hacía correr a su cocodrilo metiéndole un papel, o la mano los más valientes, en la boca. Así hemos podido experimentar con el alcance de los sensores y comprobar que hay que poner el papel o la mano bien cerca para que la detecten. Alguno de nuestros roboteros ha ido un paso más allá y ha hecho un cocodrilo velocista, con la boca bien cerrada; si detecta la mandíbula superior, no hay que andar metiendo manos ni hojas. ¡Pues claro! ¡Enhorabuena a las mentes pensantes!

¡Cuidado! Estos cocodrilos tienen mucha hambre, así que mejor no metas la mano en su boca porque te seguirán allá donde vayas.










No hay comentarios:

Publicar un comentario